Como apasionado de la tecnología y preocupado por temas de privacidad que soy, a menudo no puedo más que sentir una extraña sensación de amor/odio cuando veo determinados gadgets que aparecen en el mercado, como por ejemplo los más avanzados smartphones. Son por un lado instrumentos con posibilidades infinitas, a los que da vida una tecnología digna de "007" o "El Caballero Oscuro". Pero por el otro lado, son máquinas capaces de chupar hasta el último bit de información personal, y subirla de manera instantánea a todo tipo de nubes y redes sociales.
Hay veces que las invasiones a la privacidad por parte de tecnologías punteras son para asuntos tan chorras que si no fuera porque el tema es serio, daría para reirse un buen rato. El último ejemplo de este tipo que me he encontrado, es el de la TV a la que no sólo tú miras, sino que ella también te observa a ti, al más puro estilo "Gran Hermano". Se trata de una TV dotada de micrófono, cámara y conexión a Internet. Dispone de reconocimiento facial (de modo que sabe a quién tiene delante) y del lenguaje (para interpretar órdenes sencillas como "pon el canal 27"). La idea es que si por ejemplo hay niños en el campo visual, la TV desactive el contenido para adultos, y que reconozca comandos de voz para poder usarla a distancia y sin mando. Visto así puede ser curioso, pero si uno piensa que la cámara y el micrófono están activos en todo momento, y que la TV se conecta a Internet, existe la posibilidad de que cualquier hacker pueda estar mirando y escuchando a través de los ojos de esa TV. Peor aún, la TV se conecta a la nube del fabricante, y manda los datos a las aplicaciones, que pueden hacer lo que quieran con ellos (la política de privacidad de la TV no especifica otra cosa). ¿Merece la pena arriesgarse a que cualquiera tenga ojos y oídos dentro de tu casa sólo por librarse del mando a distancia? Para mí, la respuesta es clara.
El problema viene cuando estas invasiones a la privacidad sí que son (o pueden ser) útiles. Hace unos días, Google presentó "Project Glass". Un dispositivo de visualización que se coloca en la cabeza y muestra información sensible al contexto (lo que se conoce como Realidad Aumentada).
Junto con las fotos, Google presentó un video conceptual que da una idea de las aplicaciones prácticas del invento:
Sin duda es un sistema fascinante, digno de cualquier película de ciencia-ficción, y el día que esto haya madurado hasta parecerse a lo que nos presenta el vídeo, puede ser también muy útil. Claro que también tiene su parte negativa: El que lleve encima uno de estos, le estará dando a Google aún muchos más datos de los que ya tiene. Google podrá saber exactamente con quién quedas, de qué hablas con él, qué compras, en qué fijas tu atención, qué tienes en tu casa, en qué estás trabajando... con esto podría conformarse un archivo con toda la vida de una persona. El día que esto se implante, con facilidad Google podría situarse el primero en mi lista de "enemigos de la privacidad", desbancando por goleada a Facebook.
Para mí es una lástima descubrir que esos cacharros que tanto me hubiera gustado tener tras verlos en las películas de ciencia-ficción, los vea a día de hoy como algo peligroso, hasta el punto de tener que avisar a la gente para que los evite en la medida de lo posible. Por lo menos, en el peor de los casos, siempre nos quedará ver las cosas con humor:
Aquí me tenéis de nuevo, con una entrega más de mi cruzada contra la invasión de la privacidad, con otro capítulo contra las redes sociales, centrado principalmente en esa gigantesca aspiradora de datos que es Facebook. Vamos a ver directamente por qué esta red es peligrosa, entendiendo primero cómo funciona.
¿Cómo funciona Facebook?
No es ningún secreto que la fuente principal de ingresos de Facebook es la publicidad. Sin embargo, lo que muchos no saben es por qué esta publicidad les da tanta pasta. ¿Cuál es el secreto que hace que Facebook tenga un valor de 100.000 millones de dólares? El secreto está en que Facebook está capacitado para ofrecerte sólo los anuncios que potencialmente puedan interesarte, de un modo similar a lo que ya hace Google desde hace mucho con su Ad Sense, pero de un modo aún mucho más personalizado. De hecho la mayoría de lo que aquí se expone puede aplicarse también a Google, pero salvo que estés en Google+, Facebook tiene información aún mucho más personal, detallada y ordenada.
Si decides anunciarte en Facebook, puedes elegir que tu anuncio llegue de manera indiscriminada por ejemplo a determinados paises, afinar más y que llegue únicamente a una provincia concreta, o afinar más todavía y que llegue a las mujeres solteras de entre 25 y 35 años a las que les guste la música chill-out y la cerveza de importación, y que vivan en un radio de 1 km de determinado local. Y este ejemplo os aseguro que no es ninguna exageración, incluso se puede hilar más fino, incluyendo filtros como la creencia religiosa y las preferencias sexuales. Facebook cobrará más al anunciante por cada clic en su publicidad cuanto más específico y minoritario sea su público objetivo, pero aún así al anunciante generalmente le sale a cuenta, porque la publicidad llega de manera específica al nicho de mercado que puede estar interesado en ella. De este modo, por ejemplo si eres homosexual, para Facebook eres más valioso que si eres heterosexual. Algunos tal vez os preguntéis al leer esto: ¿Y cómo es posible que puedan apuntar la publicidad de un modo tan preciso? Porque el verdadero secreto de su éxito está en lo que Facebook sabe de ti, que no es poco precisamente.
Lo que Facebook sabe de ti
Pues lo cierto es que sabe mucho más de lo que seguramente la mayoría de usuarios imagina. Resumiendo, Facebook conoce:
Lo que tú le cuentas al hacerte tu cuenta: nombre y apellidos, sexo, dirección, etc.
Lo que tú le cuentas a diario: quiénes son tus familiares, quienes son tus amigos, quienes lo son “en el mundo real” (es decir, con quién quedas regularmente y etiquetas en las fotos que subes), tu estado civil, cuando dónde y con quién pasas tus vacaciones, dónde, con quién y en qué trabajas, tus gustos y aficiones (manifestados a menudo a través del inocente botón “Me gusta”), una idea aproximada de tu poder adquisitivo, etc.
Lo que tú probablemente no le cuentas por ser información a menudo muy personal, pero que puede inferir con prácticas dignas de ser consideradas como espionaje: tus creencias religiosas, tu afiliación política, tu orientación sexual, etc. Incluso cosas como diversos trastornos psicológicos pueden ser fácilmente inferidos por Facebook con los datos de que dispone. El modo más común de obtener este tipo de información, además de cuando haces clic en el citado botón “Me gusta”, es espiarte mientras navegas. Incluso aunque cierres tu sesión en Facebook, si entras en cualquier web que tiene cualquiera de sus plugins, Facebook ya te está “viendo”, aun cuando no toques nada. Varias veces han negado que esto sea así, desactivando esta característica para volverla a activar tiempo después en una especie de juego del ratón y el gato. Desde que han introducido el reconocimiento facial (como siempre, activado por defecto), también pueden saber dónde, cuándo y con quién has estado cada vez que alguien sube una foto en la que apareces, sin necesidad de que te etiqueten de manera explícita, y sin que puedas hacer nada. Y lo cierto es que hay una tendencia cada vez mayor a que las aplicaciones recojan cada vez más datos y sin preguntar.
Y todo esto, (que en muchos casos fácilmente puede completar un dossier de más de 1000 páginas) lo sabe de sus 800 millones de usuarios, y lo mantiene bien guardado en su base de datos incluso aunque intentes borrarlo y cerrar tu cuenta. Es más, incluso recopilan datos de navegación de los que no son usuarios de esta red social. Si no te recorre un escalofrío la espalda al leer esto, tal vez no hayas comprendido su magnitud. Aunque a lo mejor no hay de qué alarmarse, al fin y al cabo Facebook no hace pública esta información ni siquiera a sus verdaderos clientes (los anunciantes), ¿verdad?
Lo que Facebook cuenta sobre ti
De toda esta vasta cantidad de información, lo que Facebook va contando sobre ti, podría resumirse en varios grupos, siendo obvios el primero, y los otros puede que no tanto:
Lo que Facebook filtra debido a errores, que a veces no queda muy claro hasta qué punto son o no intencionados. Un ejemplo bastante grave de este grupo es aquél caso en el que se descubrió que Facebook filtraba a aplicaciones tan conocidas como Farmville el ID único de usuario. Este ID permite identificar a cada usuario de manera unívoca, incluyendo nombre y apellidos, y por si esto no fuera poco, se descubrió que varios desarrolladores de aplicaciones implicados, estaban vendiendo los datos (tus datos) a terceros.
Lo que los hackers consiguen obtener cada vez que descubren una nueva vulnerabilidad en esta red social. Un ejemplo representativo es cuando un hacker logró descargar (y publicó) fotos del perfil privado del propio Mark Zuckerberg.
Lo que Facebook le ofrece a los anunciantes y desarrolladores de aplicaciones. Este punto es tal vez el más oscuro, y es por tanto en el que me centraré a continuación.
Lo cierto es que Facebook en principio no da a los anunciantes y desarrolladores de aplicaciones los datos de sus usuarios con nombres y apellidos de manera directa. No porque no pueda, sino porque sería estúpido por su parte hacerlo. Al fin y al cabo, de esos datos obtiene sus beneficios, por lo que ofrecerlos podría acabar con su negocio. Un anunciante puede obtener un conjunto de datos acerca de ti, como los referentes a los ejemplos de publicidad dirigida que cité antes, pero esos datos serán anónimos, sin nombres y apellidos. Igualmente las aplicaciones pueden acceder a tus datos, pero en principio lo que obtengan será anónimo. Menudo alivio, ¿verdad? Si mi nombre nunca llega a las manos de anunciantes y desarrolladores, no hay de qué preocuparse... ¿o sí?
Pues lo cierto es que si tienes un secreto (aunque no lo hayas compartido a sabiendas con Facebook) mejor que te vayas preocupando. En primer lugar por lo que he comentado antes acerca de los fallos y hackers que al final siempre acaban en filtraciones. Y en segundo lugar porque el hecho de que la publicidad en Facebook se pueda dirigir de un modo tan preciso, hace que los hackers y los fallos sean innecesarios para poder extraer valiosa información personal. En Facebook rara es la vez que encuentras un anuncio que te interesa por casualidad. Es fácil adivinar algunos gustos personales de cualquier usuario sólo con echar un vistazo rápido únicamente a los anuncios que aparecen mientras utiliza Facebook. Lo precisos que puedan ser estos anuncios dirigidos, puede darte una idea de hasta qué punto Facebook “te conoce”. Por ejemplo, ¿A tu amigo metalero no hacen más que aparecerle anuncios de OT? Pues ya conoces su oscuro secreto. ¿Tienes un compañero amanerado al que le has visto un anuncio de un local gay de tu localidad? Puedes dar por confirmada su orientación sexual.
Ni siquiera hace falta que nadie vea los anuncios para sacar la información. Si te conectas a Facebook usando un servidor proxy (por ejemplo en tu trabajo, en un cyber, etc.), es probable que esta información (y junto con muchas otras cosas más) pueda ser puesta a disposición de terceros, y tal vez incluso ser utilizada en tu contra (por ejemplo para justificar un despido). Una persona mal intencionada también tiene otros modos de sacar esta información, por ejemplo examinando la cache del navegador (si bien esto puede remediarse usando el modo “de incógnito ” de Google Chrome y otros). La policía también puede tener acceso a una parte importante de los datos de tu perfil. O en el más grave de los casos, que ya se está empezando a dar (al margen de su legalidad), un entrevistador puede pedirte tu contraseña de Facebook para echar un vistazo a tu perfil durante una entrevista de trabajo.
Algunas recomendaciones
En resumen, las redes sociales pueden ser muy peligrosas, si es posible, lo mejor es no usarlas para asuntos personales. Pero si aun con todo esto, estás decidido a usarlas para estos temas, si quieres un mínimo de seguridad, puedes seguir unas recomendaciones (que se pueden aplicar en general a cualquier servicio en la nube):
Asume que cualquier cosa que la red social sepa sobre ti puede ser potencialmente vista por cualquiera (por muy bien que configures la privacidad): familiares, amigos, vecinos, jefes, hackers, ladrones, secuestradores...
Asume que la red social no sólo conoce lo que tú le cuentas. Adivinará cosas sobre ti que no le has contado, a veces con una temible precisión.
Ten en cuenta que una vez que “se escapa la liebre, no hay manera de hacerla volver a la jaula”. Lo que Facebook sabe acerca de ti, lo sabe para siempre, incluso aunque intentes borrarlo. Si esa información se filtra, ya será tarde, el flujo de información una vez filtrada en Internet, no se puede detener.
Utiliza las redes sociales en entornos seguros. No las uses en el trabajo ni en ordenadores públicos. Si tienes que hacerlo (e incluso aunque las uses en tu casa no está de más), utiliza siempre protocolos seguros (https en lugar de http) y el modo “de incógnito” del navegador, para que este no deje un rastro de lo que haces.
Utiliza plugins para el navegador que bloqueen los scripts y las cookies de las redes sociales fuera de la propia red social.
No uses aplicaciones (como por ejemplo juegos) de este tipo de redes. Todas son inseguras y generalmente se les deja acceder a buena parte de tu perfil.
El uso de las redes sociales desde teléfonos móviles, a menudo permite que estas recojan aún más datos de ti, como por ejemplo tu ubicación. Si no quieres compartir estos datos, no uses redes sociales desde el móvil, o asegúrate de que estos datos no se comparten.
Y como ya he dicho alguna otra vez, valora tu privacidad. Hay quien dice que a día de hoy la privacidad ya es una fantasía de ciencia ficción. Espero que no sea así, aunque cada vez hay más motivos para creerlo. En cualquier caso, mejor no hagáis clic en el botón de Facebook de esta entrada, no os vayan a anunciar antipsicóticos...
¡Me encantan los americanos! ¡Lo hacen todo a lo grande! Megabarbacoas, megacoches, megaempresas, megaguerras, megacrisis, megafiascos, y lo último, el megacierre de Megaupload. Aquí en Españistán no podemos aspirar ni a una diminuta fracción de tanta grandeza. Cuando (por presiones precisamente de EE.UU.) se propuso en Españistán la Ley Sinde, muchos desafiaban a la ex ministra con imposibles: ¿Y por qué no cierras Google y Megaupload? Pobrecita Sinde, que tuvo que resignarse. Pero para el Megapoderoso Tío Sam, no hay nada imposible. Empieza a temblar Google, no vayas a estar en su punto de mira.
Y todo por culpa de una industria que se niega a reconocer que su tiempo pasó, que muestra una excepcional incapacidad de adaptación a los tiempos que corren. Un megadinosaurio que se muere... pero que muere matando a todo el que se cruza en su camino. Primero a sus propios clientes (sin importar que fueran ancianas o niñas de 12 años), y ahora a quien más ha difundido sus contenidos de manera ilegal. Espera un momento, ¿he dicho ilegal?... En fin, parece que ni yo mismo estoy a salvo de sus campañas de adoctrinamiento, esas que repiten tanto una mentira, que acaba siendo aceptada como verdad.
No hace falta ser un experto en derecho (yo de hecho soy bastante ignorante del tema) para darse cuenta que la legislación tiene 2 pilares básicos:
Intervención mínima: no se hacen leyes nada más que cuando es estrictamente necesario.
Se regula la excepción, aquello que es unánimemente condenado por el grueso de la sociedad, por el ciudadano de a pie.
Con estas premisas en mente, uno se pregunta: ¿son las descargas de contenido audiovisual unánimemente condenadas por la sociedad o por el contrario son percibidas como algo bueno? ¿Es necesaria su regulación o prohibición?
Las primeras regulaciones al respecto (las leyes de copyright), se introdujeron para restringir el derecho de copia no a los usuarios, sino a los editores. Recién estrenada la imprenta, y dado el elevado coste de preparar las planchas para hacer una tirada de un libro, esta regulación permitía al editor obtener derechos en exclusiva de una obra, de modo que así podía amortizar el gasto de publicarla. De este modo, los editores publicaban más libros y el beneficiado en última instancia era el ciudadano de a pie. Estas regulaciones, hasta ahora, no fueron nunca contra el ciudadano que aquí en España tiene el derecho de copia privada recogido en la LPI, y por eso nadie ha ido a la cárcel por copiar obras audiovisuales sin ánimo de lucro. Copiar estas obras no sólo es legal, sino que además es bueno.
Si copiar contenido audiovisual es legal y bueno, ¿por qué tanto esfuerzo por adoctrinar y legislar? Porque amigos míos, la copia indiscriminada por Internet favorece a la mayoría, pero perjudica a unos pocos, y esos pocos tienen mucho poder y mucha pasta. Utilizan sus recursos (y muchas veces también los tuyos) para darle la vuelta a la tortilla, adoctrinando y legislando en su favor en lugar de en favor de la sociedad. Tal es el poder y la presión que ejercen que si bajas la guardia, con facilidad pueden engañarte y hacerte creer sus mentiras.
Muchos cargos se imputan a Megaupload, cosas como crimen organizado, blanqueo de dinero, etc. pero no es ningún secreto que el verdadero motivo que ha llevado a su cierre es su implicación en las llamadas “redes de descargas ilegales”. Las empresas distribuidoras de contenidos afirman sin pudor que Megaupload les hacía perder 500 millones de dólares. Me encantará ver en sus datos de ventas de aquí a unos meses cómo se refleja este dato en un gigantesco aumento de ganancias.
Curiosamente, ha sido el FBI el que ha propiciado el cierre de Megaupload. Será que no tenían nada mejor que hacer, como por ejemplo encerrar a todos los estafadores de Wall Street, que entre 2001 y 2008 especularon y crearon la mayor burbuja financiera de la historia. Una burbuja que desembocó en una crisis en la que seguimos 3 años después y cuya recuperación se prevé que va para largo. En el documental Inside Job, cuentan con infinidad de entrevistas y datos rigurosos, cómo se fraguó esta crisis, y cómo en estos años muchos de los responsables de la misma ganaron cientos de millones de dólares, aún a sabiendas de la inevitable crisis que estaban desencadenando. Sorprende (entre muchas otras cosas) que ya en 2004 el FBI detectó esta estafa a nivel global y avisó de sus posibles consecuencias. Han pasado casi 8 años y ninguno de los responsables ha sido encarcelado o ha devuelto un céntimo de lo que se llevó. Es más, muchos de los que llevaron a su banco o aseguradora al nivel de quiebra, fueron despedidos cobrando indemnizaciones de más de 100 millones de dólares. Otros conservaron sus puestos o recibieron otros similares, algunos incluso en la administración Obama. La mayoría de estos elementos han sido relacionados con el uso de prostitución o el consumo de drogas, ¿a qué esperas FBI? Cierras Megaupload de la noche a la mañana, pero a estos elementos les dejamos campar a sus anchas, arruinando al mundo entero.
El documental Inside Job (de 2010), que os acabo de comentar, por desgracia es difícil de encontrar en Españistán, incluso en tiendas online grandes como DVDGo. Si queréis verlo (lo cuál recomiendo encarecidamente) podéis descargarlo de Meg... Ops, pues va a ser que no, os quedáis sin verlo. Bueno, no hay que preocuparse, al fin y al cabo podéis ver Gran Hermano 12+1, que justo se estrenó a la vez que cerraba Megaupload. ¿Casualidad? ¿Es este el fin del mundo que profetizaban los Mayas? Todo puede ser.
En su libro El mundo y
sus demonios, Carl Sagan en otro de sus loables intentos por
popularizar la ciencia, habla de su vital importancia en el devenir
del mundo. En el libro, Sagan se lamenta también del profundo
analfabetismo y desinterés científico que nos envuelve cada vez
más. Describe la falta de escepticismo y curiosidad por saber cómo
funcionan las cosas, y cómo estos ingredientes nos llevan a la
ignorancia, a la vuelta al misticismo, la superstición y la magia.
En un mundo en el que los avances científicos en medicina y otras
áreas han permitido curar infinidad de enfermedades antes mortales y
prolongar la esperanza de vida cada vez más, la sociedad se da la
vuelta en un sorprendente espaldarazo a la razón.
Hace poco he podido
celebrar dos noticias que utilizando el escepticismo y la razón de
los críticos, han echado por tierra dos de los timos más
ampliamente extendidos. El primero de ellos, las pulseras mágicas (esas que exhibía nuestra ex ministra de sanidad), y
el segundo, la homeopatía.
Por fin un estudio del Ministerio de Sanidad concluye con que la
medicina homeopática no tiene efecto mayor al de un placebo. Soy
consciente de que a pesar de leer esto, los partidarios del uso de la
medicina homeopática muy probablemente seguirán recomendando su
uso, pero esto al menos cerrará a estas prácticas la entrada en la
Seguridad Social (o al menos eso espero).
Para mi desgracia, la
alegría duró poco. Más recientemente aún he podido leer la
confirmación de que la ciencia tiene un aspecto secundario no sólo
en España (con el recientemente anunciado recorte de 600 millones de euros en ciencia y tecnología,
sino de manera global, como se puede ver en EE.UU. que no contento
con desmantelar en 1995 el único organismo encargado de asesorar a
la Casa Blanca en ciencia y tecnología (la ejemplar Oficina de Asesoramiento
Tecnológico u
OTA) muestra un completo desinterés político por los temas científicos,
causado tal vez por la incomodidad que a menudo estos plantean (como
por ejemplo con el problema del cambio climático).
Tal vez muchos no lo vean
así, pero sin duda la labor científica es necesaria. Es cierto que
la ciencia no es perfecta, que tiene sus límites y que los
científicos no están exentos de la falibilidad humana. Pero aún
así la disciplina científica en su constante aliento por desafiar,
contrastar, revisar, divulgar y mejorar sus métodos y hallazgos es lo único que nos ha
permitido abandonar las cavernas y la vida nómada, con hambrunas
constantes y noches en vela por miedo al depredador y a que no vuelva
a salir el sol. La ciencia nos ha permitido prolongar la esperanza de
vida hasta límites insospechados, reducir drásticamente la
mortalidad infantil y aprovechar con la mayor eficiencia posible los
limitados recursos que la naturaleza ofrece a una población cada vez
más y más creciente. El pensamiento científico y escéptico nos
protege de estafadores y charlatanes. La ciencia es luz en la
oscuridad. Una luz que nos permite contemplar y comprender lo que
antes era invisible y mágico. Una luz que revela nuevos caminos y
nos muestra las maravillas y secretos que con tanto celo guarda la
naturaleza.
Si damos la espalda a la
ciencia volveremos a oscuridad, tal y como ocurrió en la Edad Media,
en la que la Iglesia monopolizó y guardó celosamente todo el
conocimiento generado por las culturas griega y romana. Una oscuridad
que relegó al olvido todo lo conseguido por la medicina
hipocrática, impidiendo su avance con prohibiciones como por ejemplo
la realización de autopsias, y relegando la curación de
enfermedades al uso de rezos y cataplasmas. Sin la ciencia y el
escepticismo como armas, estamos indefensos no sólo ante chamanes,
astrólogos, exorcistas, mediums, telépatas y tantos otros
"hechiceros", sino también ante curanderos, homeópatas,
pulseras mágicas, campañas anti vacunación, productos de
teletienda y tantos otros "remedios milagrosos" a menudo
incluso disfrazados de pseudociencias.
¿Te gusta usar tu
ordenador y tu teléfono móvil, iluminar tu casa por las noches y
tener agua caliente? ¿Vas al médico a que te recete antibióticos
para combatir la fiebre y pasas por el quirófano para curar una
apendicitis? ¿Te alegras de tener una familia en la que has conocido
a tus abuelos y no hay ningún caso (o casi ningún caso) de muerte
infantil? Si asientes ante algunas de estas cosas, no des la espalda
a la ciencia y a su brazo tecnológico. Intenta pensar de manera
escéptica, sobretodo con las prácticas mágicas y remedios
milagrosos, esos que jamás han logrado probar que funcionan, pero que le sirvieron "al amigo del cuñado
de tu vecino". Alimenta tu curiosidad por saber cómo funcionan
las cosas. Protesta contra los recortes masivos en algo que es tan
fundamental para el devenir de la humanidad. Preocúpate de darle una educación científica a tus hijos. Comunica tu escepticismo
a los crédulos. No te dejes amedrentar por los que se burlen de ti
y te llamen cosas como aburrido, estrecho de mente, reduccionista,
etc. Al que te llame escéptico o incrédulo, dale las gracias por el
elogio.
Y sobretodo, no tomes
como verdad infalible todo lo que está escrito en esta entrada (y
por extensión en este blog, en todo Internet y en cualquier libro o
discurso). Si algo no te convence, razona todos los argumentos
expuestos, reúne, contrasta y verifica todas las pruebas que puedas
encontrar a favor y en contra de cada uno de esos argumentos y
finalmente, si obtienes argumentos sólidos, refuta todo lo que esos argumentos te permitan. Porque así lo alienta el método científico.
Así de bien suena la futura normativa. Si alguien tenía dificultades para comprar comida en los establecimientos, en breve esperar el contenedor a la salida del mismo le puede costar caro.
Manda huevos que hoy día, con casi 5 millones de parados y un 19.6% de pobreza, se piense que la gente va a la salida de los supermercados por hobby. ¿No era la necesidad la que guiaba a miles de españoles con sus cartillas de racionamiento a la comisaría de abastos en la posguerra? Claro, que la alternativa es la mendicidad, es decir, hacer público tu mala situación. Mucho mejor que acudir de forma anónima a aprovechar lo que otros no van a usar. Mucho mejor que se pudra en los vertederos y se acumulen los desechos mientras otros mueren de hambre. Mucho mejor que la gente vaya allí a por comida. Mucho mejor esta cultura de tirar y tirar.
Para finalizar esta entrada dejo un enlace al movimiento Dumpster Diving (buceando en el contenedor), cuyo fin es aprovechar comida no por necesidad, sino por conciencia.
El hombre, su progreso y sus implicaciones. Desde siempre, y más desde que tuve que leerme partes del libro El ídolo de Silicio , me ha llamado la atención bastante este tema. Hasta el punto, de volverme el gilipollas que conocéis.
Hace tiempo que me asaltan muchísimas dudas, cada vez de forma más y más aguda. Una pequeña muestra es:
¿Qué es la libertad?
Ya sabéis que yo creo que no somos libres (en el sentido más extenso de la palabra). Y no somos libres porque no comemos cuando queremos (sino cuando dice el reloj), no follamos cuando queremos (los animales deberíamos follar para procrear, pero nosotros somos más chulos que nadie y tenemos que hacerlo al menos 50 veces a la semana, porque sino tenemos una vida sexual poco activa), no dormimos cuando queremos (supongo que esta no necesita explicación), y así con todo lo que creemos que es lo único que verdaderamente controlamos.
¿Tiene sentido a día de hoy ser libres?
¿Tiene sentido poder comer cuando quieras, cagar donde te apetezca o cubrir a una hembra cuando está en celo? Sinceramente os digo que creo que a estas alturas de la película NO. Y la que para mi es la más complicada y la que más dolores de cabeza me da:
¿Es posible progresar sin perder libertad?
Yo siempre que le hecho un rato llego a la conclusión de que no. Que la pérdida de libertad es inherente al progreso humano. A mi modo de ver es imposible progresar sin que el yugo pese cada vez más.
He aquí un pequeño muestrario de inventos que a mi modo de ver (muchas de estas ideas obviamente no son mías, sino asimiladas de otra gente...):
La rueda nos permitió mover cosas (y movernos más rápido). Pero a nadie se le escapa que desde entonces moverse es una obligación.
El fuego (aunque no fuese un invento en sí mismo). Nos ofreció luz, calor, protección, etc... Pero también nos fue obligando (para algunos seguro que fue ganar en libertad, pero yo creo que al contrario) a ampliar nuestra actividad más allá de las horas de luz...
El reloj. Nos permitió conocer de forma precisa en qué momento del día, mes, año, historia... etc. nos encontramos. Pero desde luego nos volvió unos esclavos. Todos estamos sometidos a la dictadura del reloj. No comemos cuando tenemos hambre, sino de 2 a 3. No trabajamos cuando hace falta, sino de 8 a 17. No dormimos lo que nos hace falta, sino 8 horas, etc...
El jabón. Es obvio que la limpieza trajo salud, pero a día de hoy estamos subyugados por la higiene, hasta tal punto que cada vez más y más niños nacen con alergias (yo creo que la sobrelimpieza es tan perjudicial como la contaminación).
El trabajo remunerado. Mucho más cómodo que buscarse la vida cazando, ya que te dan los medios necesarios para poder subsistir (aunque a día de hoy mucha gente con sus salarios no llegue...). Pero cuando éramos cazadores/recolectores, hacíamos lo que nos daba la gana. Cazábamos y recolectábamos cuando era necesario y no andábamos perdiendo el tiempo cuando no lo era (quién no haya echado horas inútilmente en su puesto de trabajo únicamente para fichar las que tiene estipuladas que tire la primera piedra).
Voy a decir más. Una de las primeras formas de trabajo remunerado “masivo”, similar al que ahora conocemos, fue las masas de obreros surgidas de la 1ª revolución industrial. Fue en esas condiciones de hacinamiento, cuando la higiene se hizo muchísimo más necesaria de lo que lo era....
Ordenadores. Cuando pienso en la palabra ordenador, se me viene otra a la mente: “progreso”. Parece indiscutible que el ordenador ha sido el súmmum del progreso humano. Algo únicamente comparable a la invención de la rueda o el control del fuego, pero probablemente elevado a la enésima potencia. Parece mentira que desde que en apenas 150 años, desde que Charles Babageideó una de las primeras máquinas capaces de realizar cálculos hayamos cambiado todo de manera tan rápida, sencilla y despiadada. Pero de nuevo un gran progreso trae consigo una gran cadena. Y de la misma forma y manera que el progreso que ha traído ha sido incalculable. La condena está siendo aún mayor.
Lo más curioso de todo es la suma de contradiciones en las que como seres humanos y librepensadores nos vamos metiendo sin que nadie nos lo pida:
Nos quejamos del Gran Hermano que todo lo controla, pero curramos en empresas que diseñan cámaras de visión nocturna.
Nos quejamos de que Facebook utiliza nuestros datos. Pero diseñamos algoritmos súperoptimizados de minado de datos.
Nos banagloriamos de ser pacifistas, neohippies, o perroflautas pero curramos para empresas que venden productos a empresas de “defensa”.
Nos quejamos de que en España no hay trabajo, pero bien que compramos productos chinos a mitad de precio.
Nos quejamos de que cierran las tiendas de barrio, pero bien que vamos a comprar a Carrefour.
De hecho se produce otra paradoja muy curiosa: el hombre genera un progreso que siempre termina siendo opresor. Disfruta de él durante un tiempo, y luego mediante él intenta volver al estado liberal anterior. Pero eso es imposible, ya se ha dado el paso.
¿Ejemplos concretos? El 15M. Sí ese tema recurrente. ¿Acaso muchos de los que forman/formaron el movimiento no desarrollaron las herramientas de control contra las que luchan? Facebook o Apple lo desarrollaron gentes indignadas para ofrecer libertad a los demás, y resulta que lo que han hecho es oprimirlos aún más...
Estoy seguro de que más de uno del 15-M, trabaja/aba para las fuerzas de opresión que tanto contestan/aban. Es muy fácil meterse contra las grandes multinacionales en Sol y luego en tu oficina desarrollarles un software que hace que optimicen sus beneficios un 15%. Es muy fácil meterse contra los ejércitos en Sol, y luego trabajar en una empresa que vende tornillos a fabricantes de carros de combate.
En definitiva. Es muy fácil echarle la culpa a los demás.
En teoría esto iba a ser una respuesta a la entrada “El gran hermano te observa”, pero al hacerse tan extensa he preferido publicarla como nueva entrada.
Amigo Doragasu, ¿el Facebook salta? ¿Te muerde los huevecillos?
Básicamente estoy de acuerdo en todo lo que cuenta Doragasu. Pero quiero hacer notar que la gente tiene mucha culpa. Primero porque le importa una mierda todo el tema de las libertades, y segundo porque somos nosotros mismos los que hacemos todas esas cosas que no nos gustan (me refiero a que aún no he conocido a nadie que haya renunciado a hacer un trabajo que le haya parecido inmoral...).
Supongo que a día de hoy
serán pocos los que no conozcan (aunque sea de oídas) la novela
1984, una ucronía distópica escrita por George Orwell
en la que propone un gobierno dictatorial y opresivo en el que el
“Gran Hermano” controla todos nuestros actos a través de unas
pantallas y unas cámaras instaladas por todas partes, incluyendo los
domicilios de toda persona.
Pues bien, resulta que
aunque muchos tal vez no se hayan dado cuenta, el “Gran Hermano”
ya ha llegado. Y no, no me estoy refiriendo al bochornoso
“experimento” de Mercedes Milá, sino al fin de nuestra
privacidad.
Para mi desgracia, como
entusiasta de la tecnología que soy, esta será nuestro verdugo. En
un principio, Internet parecía el abanderado de la libertad y la
privacidad. Un paraíso en el que cualquiera con un ordenador y una
conexión a la red de redes, podía ponerse la máscara con un nick
y un avatar de su elección y enzarzarse en encarnizadas
discusiones bajo la protección del anonimato. Al principio todo era
bonito y la cosa funcionaba, pero no todo el mundo estaba contento.
La industria de los contenidos (música y cine principalmente) vio
cómo empezaron a proliferar las descargas y buena parte de la
distribución escapaba a su control. Esta industria ha sido la
primera en tratar de minar la privacidad de los que cuelgan y
descargan contenidos audiovisuales sin autorización. Lo cierto es
que a pesar de su empeño, por ahora han tenido relativamente poco éxito en la mayor parte
del mundo, así que dejaremos esta discusión para otra ocasión.
Otras entidades también han tratado de identificarnos y hacerse con
nuestros datos. Google por ejemplo tiene muchos servicios que le
permiten recopilar cierta información: su buscador, su servicio de
correo electrónico, etc. Pero el inconveniente de esta información
es que generalmente está desordenada y sin clasificar, y es difícil
sacar datos en claro que sean útiles para algo más que ponerte un
anuncio con propaganda sensible al contexto o sacar algunas
estadísticas. El primer problema serio de verdad contra nuestra
privacidad llegó de la mano de las redes sociales, siendo Facebook
el mayor recolector de datos privados del mundo, datos que además
están perfectamente clasificados, etiquetados y asociados a
personas, que además se configuran en redes a través de sus
relaciones.
La mayoría de los más de
500 millones de usuarios de Facebook suben alegremente a esta
red datos privados: información sobre su trabajo, gustos, familia,
amigos, fotos de sus vacaciones, aficciones, incluso datos de gran
valor para ladrones y secuestradores: cuándo estás y cuándo no en
casa, una idea de cuánto dinero tienes, etc. Facebook permite
restringir el acceso a estos datos (cosa que muchos usuarios no hacen
por desconocimiento o dejadez), pero incluso restringiendo el acceso,
nadie está protegido. Son ya varias las ocasiones en que Facebook ha pedido perdón por filtraciones de datos, y estad seguros de que
estas filtraciones seguirán ocurriendo (ya que los datos son el
negocio de esta empresa).
¿Os habéis preguntado
cómo gana Facebook dinero? Una fuente de ingresos es la
publicidad que encontramos en esta red. Pero la fuente principal de
ingresos es la venta de datos a otras empresas. Generalmente son
datos genéricos, sin nombres ni apellidos, para la elaboración de
estadísticas y estudios de mercado, pero no siempre es así. Por
ejemplo es frecuente que las aplicaciones (siendo las más comunes
los juegos como Farmville) tengan acceso casi completo a losperfiles de sus usuarios. No tengáis ni la más mínima duda de que
Zynga (creadores de Farmville) deben tener una inmensa
base de datos para vender al mejor postor. Estas redes sociales de
código cerrado y draconianas condiciones de servicio (como la que
dice que todo lo que subas a Facebook pasa a ser propiedad de
Facebook) son auténticos enemigos de la privacidad. Como
decía el controvertido Richard Stallman, “para Facebook tú
no eres su usuario, eres su producto”. Su negocio es vender tus
datos. Como dije antes, los datos recopilados por Facebook y
otras redes de este estilo, están perfectamente ordenados,
etiquetados y asociados a personas concretas. Usando técnicas de
minería de datos (Data Mining) sobre estos datos, es posible obtener
aún mucha más información de la que los usuarios creen. Los datos
sobre la aplicación utilizada y la geolocalización que proporciona
Twitter, permiten adivinar los recorridos que realiza una
persona en su día a día, y pueden dan información útil para
hackear sus cuentas. Diversos datos de Facebook
pueden permitir a las compañías de telefonía identificar a los
“líderes”, usuarios que a menudo condicionan que otros les sigan
por ejemplo en un cambio de proveedor de telefonía. En 2003, la
ubicación de Sadam Hussein se obtuvo en gran medida gracias a los
datos introducidos en redes sociales por su chófer. Y como estos
ejemplos, hay infinidad más. Como decía Nathan Hamiel de Hexagon Security, acerca de las redes sociales, “Ahora, aplicaciones legítimas hacen todo lo que antes hacía el malware y tanto nos asustaba”
El otro gran enemigo de la
privacidad que tenemos hoy en día son los teléfonos móviles.
Debido al modo en que funciona la tecnología celular, desde el día
que te compras un móvil y lo enciendes, accedes a que tu operador
sepa de manera aproximada dónde estás (concretamente, a qué BTS
está anexado tu terminal). Esto puede que haya gente a la que no le
guste, pero en realidad es el menor de los problemas. En el último
año se han detectado acciones mucho más intrusivas. Primero saltó
aquél tema tan incómodo para Apple, cuando se demostró que los exitosos iPhone e iPad registraban de manera detallada (usando el GPS) el recorrido que sus usuarios hacen a lo largo del día, sincronizando esta información con la base de datos
de iTunes y enviándola a Apple (que a saber qué hará
con estos datos). Su rival más
directo, Google, también hace algo similar en los teléfonos con su
SO Android, pero este al menos te avisa y permite desactivar esta
caracteristica. Resulta irónico que Apple haya sido quien
haya abierto la veda al “Gran Hermano” en el campo de la
telefonía, si vemos el anuncio que creó para el lanzamiento de su
ordenador Macintosh. En él
se dibujaba una atmósfera inspirada en el libro 1984 en la que Apple
se mostraba como el único salvador que podía evitar que la entonces
todopoderosa IBM se
convirtiese en el “Gran Hermano”.
Parecía que los usuarios
de teléfonos fuera de la marca Apple estaban a salvo de ser
espiados. Nada más lejos de la realidad. Recientemente se ha
descubierto una intrusión aún mucho más flagrante contra la
privacidad de los usuarios de terminales de RIM (Blackberry),
Nokia y otros con sistema operativo Android. Se estima
que un prograna de la hasta ahora desconocida Carrier IQ, está instalado en millones de estos teléfonos, y espía todas nuestras interacciones con el terminal (más): lo que escribimos, los mensajes que
enviamos y recibimos, las aplicaciones que lanzamos, a quién
llamamos, quién nos llama, la batería que nos queda, cuándo se
enciende y apaga la pantalla, etc. Este programa no es una aplicación
maligna que el usuario instale desde la tienda online, ni es un virus
que infecte el teléfono y se instale en él. La cosa es mucho peor.
Este programa viene instalado en muchos móviles de fábrica, porque
los operadores sin escrúpulos le piden a los fabricantes (RIM,
Nokia, HTC, etc.) que lo instalen para obtener estos
datos.
La compañía responsable
del programa ha asegurado que estos datos sólo se usan para
diagnosticar problemas de consumo de batería, fallos en aplicaciones
y cosas así, pero... ¿para qué quieren saber entonces lo que
tecleo o el contenido de mis mensajes? ¿Por qué no hay una opción
para desactivar esto? Y lo más grave: ¿por qué esta aplicación
opera en secreto y los operadores y fabricantes no nos ha avisado de
su existencia?
Orwell acertó en
que el “Gran Hermano” llegaría, pero además de en la fecha, se
equivocó al menos en 3 cosas. Lo primero, que no es el gobierno el
que nos oprime y espía, sino las grandes y poderosas corporaciones.
Lo segundo, que no es necesario implantar la vigilancia del “Gran
Hermano” a la fuerza. Muchos se someten a ser espiados
voluntariamente, regalando valiosos datos a las redes sociales, datos
que antaño tanto les costaba conseguir a las consultoras,
delincuentes, gobiernos, etc. Y lo tercero, que el “Gran Hermano”
no se ha implantado como un método con el fin de lograr una cierta
estabilidad política a base del control y la opresión, sino que
simplemente ha sido un triste ejemplo de cómo los ciudadanos somos
capaces de renunciar a algunas de nuestras libertades sólo por
poseer un teléfono en el que la pantalla se deslice con suavidad, o
por no sentirnos socialmente excluidos por no estar en tal o cuál
red.
Para acabar y que mi
crítica no sea sólo destructiva, propongo algunas medidas que
podemos tomar para evitar en la medida de lo posible estas
intromisiones, y que de hecho debería tomar cualquiera a quien le
interese su privacidad. Las primeras medidas son las más importantes
y son de concienciación, y las dos siguientes son más prácticas:
Aprended
a valorar vuestra privacidad. La mayoría de las veces que le cuento
a alguien la maldad de Facebook o Apple por su afán
recopilatorio de datos privados, su contestación es del tipo: ¿A
mí qué más me da que Facebook sepa quién es mi novia o
qué webs visito? Lo primero, porque a ningún desconocido debería
interesarle esto. Si pones cortinas y persianas en tu casa, ¿por
qué no te preocupas de proteger tu intimidad en Internet? La
información es poder y en manos de algunas personas puede volverse
en tu contra. Nunca sabes quién puede acabar obteniendo un dato que
tú le has regalado a Facebook. De hecho se sabe que estas
redes son una valiosa herramienta para ladrones y pedófilos...
Asumid
que las libertades sólo se obtienen y conservan luchando por ellas,
y que esta lucha implica algunos esfuerzos y sacrificios.
Evitad
el software propietario. El software propietario guarda en secreto
el código fuente de los programas y por ende nos impide saber lo
que estos hacen y la información que puedan recopilar. Esto es
especialmente importante de cara al Sistema Operativo (SO) que
usemos. Usad GNU/Linux en vuestro PC, y renunciad a los móviles que
no permitan usar un SO libre. Esto deja fuera los iPhone,
Blackberry, teléfonos con Windows Phone 7, etc. De hecho los
únicos que se salvan son los pocos que hay con Maemo y la maltrecha
Meego, y los que permiten instalar distribuciones “no
contaminadas” de Android, como la muy recomendable CyanogenMod
o la totalmente libre, aunque todavía verde Replicant.
Extremad
las precauciones con las redes sociales. Si vais a poner información
personal en ellas, aseguráos de configurar la privacidad
adecuadamente. Evitad las redes que no permiten configurar la
privacidad o que lo permiten pero de un modo (deliberadamente)
confuso y propenso a errores. Evitad las redes sociales de código
cerrado. Esto deja fuera a la gran mayoría de redes, como Facebook
o Twitter. Alternativas libres y en las que tú controlas tus
datos (y no el creador de la red) son Diaspora e Identica.
Y con esto me despido hasta la próxima. Esta entrada la anunciaré en mi cuenta de Twitter... (@doragasu) pero os aseguro que os costará encontrar información personal mía en esa cuenta ;-)
jueves, 17 de noviembre de 2011
Hace unas semanas discutía con Roxu la decisión de que en la comunidad de Madrid se redujera la plantilla de profesores interinos y se incrementase la jornada de trabajo lectiva en dos horas. Se puede estar más o menos de acuerdo; puedes pensar que hay profesores que trabajan más y los que trabajan menos, etc. Lo siguiente es una declaración de intenciones de lo que va a hacer que en España aumente el borreguismo hasta límites insospechados.
A estos ya se les ve el plumero. Lo próximo será poner la ESO de pago o prescindir de ella. Si los que tuvimos ESO ya las pasamos putas en la universidad para ponernos al día, las generaciones venideras con suerte sabrán resolver ecuaciones de primer grado y poco más. Ah, y ya pueden reforzas los servidores de TodoCanis por que verán aumentada la demanda de usuarios.
Sí amigos, puede que las ofertas de empleo de puestos para altos directivos no estén redactadas así, pero eso no significa que no sea esto lo que se busca.
En una sociedad en la que se sirve a los intereses de las empresas en lugar de servir a los intereses de los ciudadanos, en la que nos inculcan como algo normal, razonable y digno de alabanza el ceder derechos a las empresas a cambio de nada, y en la que los multimillonarios son los que de verdad ostentan el poder manipulando como títeres a los gobernantes, es en esta sociedad y no en otra, en la que encima premiamos a los psicópatas, a los trasnochados dementes, a los que nada les importa pisotear todo lo que se ponga a su alcance con tal de ganar un rédito.
Y es que a estas alturas, a nadie que tenga un par de dedos de frente y sentido crítico, le deberían extrañar las conclusiones del artículo Disordered personalities at work de Belinda Board y Katarina Fritzon, publicado en la revista científica Psychology, Chrime and Law, en el que se estudia el perfil psicológico de 39 altos directivos de empresas británicas punteras, comparándolo con el de pacientes del psiquiátrico Broadmoor Hospital que han cometido crímenes terribles. En diversos indicadores de algunas psicopatologías, los directivos igualan e incluso superan los resultados obtenidos por los pacientes estudiados.
Si estás loco y naces en una familia pobre, acabas en el manicomio. ¿Si estás loco y naces en una familia rica, acabas dirigiendo una multinacional? Las empresas quieren a alguien que sepa afrontar situaciones de riesgo irracionales y que esté dispuesto a sacrificarlo todo para conseguir maximizar (que no aumentar) los beneficios. ¿Estamos premiando las habilidades incorrectas? ¿Todo vale en el mundo de los negocios?
¿Estamos dispuestos a dejar que los locos nos gobiernen y pisoteen? ¿Qué podemos hacer al respecto? ¿Vas a votar a Rajoy o a Rubalcaba? ¿Y eso qué coño importa?
Últimamente vengo comentando con distintas personas lo bien que nos ha venido que en alguna ocasión de nuestra vida nos calzasen una hostia nuestos ascendentes para quitarnos a tiempo la tontería que nos había surgido de repente. Normalmente suele bastar una sóla vez para hacerte ver la vida de otra manera. Llega a ser malo si se convierte en algo crónico. Y a vosotros, ¿os ha hecho falta alguna vez una hostia a tiempo?
La Ley de Tráfico, en su artículo 52 dedicado a la publicidad dice:
Se prohíbe la publicidad en relación con vehículos a motor que ofrezca en su argumentación escrita o verbal, en sus elementos sonoros o en sus imágenes, incitación a la velocidad excesiva, a la conducción temeraria, a situaciones de peligro o cualquier otra circunstancia que suponga una conducta contraria a los principios de esta Ley o cuando dicha publicidad induzca al conductor a una falsa o no justificada sensación de seguridad. Esta publicidad estará sometida al régimen de autorización administrativa previa, de acuerdo con lo establecido en la legislación reguladora de la publicidad."
Hace un par de años salió en "El Jueves", la que para mi ha sido la mejor viñeta de su historia. Creo que falta algún recuadro, pero con estas tres imágenes se resume bien.
Creo recordar que hace unos años (no más de 7 u 8), salió publicada una encuesta, en la que los españoles nos declarábamos los más anti-yankis de Europa. Pero sin embargo, éramos los que más habíamos asimilado sus costumbres. Eso sí, la mayoría nos exaltamos cuando escuchamos el "Salta salta saltimbanqui es el baile anti-yanqui" de Ska-p.
Me pregunto si la próxima "tradición" será celebrar el "April fool's day" en lugar de "El día de los Santos Inocentes", o celebrar el día de su independencia (4 de Julio) en vez del de nuestra constitución (6 de Diciembre).
Ya sabéis, las tradiciones españolas (sea lo que sea España) son todas rancias y arcaicas. Por contra las del resto del mundo son mucho más "Cool".
El PSOE ha rectificado y ahora no sólo ha eliminado a los perversos videojuegos del Plan nacional sobre drogas, sino que además se ha comprometido a adoptar "medidas para potenciar la promoción, financiación e internacionalización de este importante sector económico y cultural".
Al menos han tenido la decencia de rectificar, y del modo que lo han hecho sin duda les delata como lectores de este blog. En fin, que una vez tachada mi drogadicción de la lista, ya sólo me queda por quitarme de encima mi aura de fracasado y mi perfil de violento y asesino (causados por los videojuegos, claro está) para ser una persona decente.
Las manifestaciones de protesta de los indignados por el funcionamiento del sistema económico que han causado la actual crisis y por algunas deficiencias de la democracia siguen suscitando muchas más simpatías (54% que rechazos (27%), según un informe elaborado por Metroscopia para EL PAÍS.
Muchos diréis que no es ninguna novedad, que está más que claro, pero en realidad sí que lo es, porque esta vez ha sido analizado y confirmado utilizando métodos científicos, sin dejar la más mínima duda (artículo en PDF).
En el artículo, un análisis de las transacciones de más de 43000 compañías ha identificado una red de empresas fuertemente interconectadas en la que un pequeño grupo (147 entidades), compuesto principalmente de bancos, tiene un control desproporcionado sobre la economía global.
Y ahora vendría mi tostón habitual acerca de que la democracia es una falacia, de cómo los bancos controlan a los que nos gobiernan y por tanto a nosotros, etc. Pero como estoy vago, lo dejaremos para otra ocasión y me conformaré con poner el top 50 de las empresas identificadas:
1. Barclays plc 2. Capital Group Companies Inc 3. FMR Corporation 4. AXA 5. State Street Corporation 6. JP Morgan Chase & Co 7. Legal & General Group plc 8. Vanguard Group Inc 9. UBS AG 10. Merrill Lynch & Co Inc 11. Wellington Management Co LLP 12. Deutsche Bank AG 13. Franklin Resources Inc 14. Credit Suisse Group 15. Walton Enterprises LLC 16. Bank of New York Mellon Corp 17. Natixis 18. Goldman Sachs Group Inc 19. T Rowe Price Group Inc 20. Legg Mason Inc 21. Morgan Stanley 22. Mitsubishi UFJ Financial Group Inc 23. Northern Trust Corporation 24. Société Générale 25. Bank of America Corporation 26. Lloyds TSB Group plc 27. Invesco plc 28. Allianz SE 29. TIAA 30. Old Mutual Public Limited Company 31. Aviva plc 32. Schroders plc 33. Dodge & Cox 34. Lehman Brothers Holdings Inc* 35. Sun Life Financial Inc 36. Standard Life plc 37. CNCE 38. Nomura Holdings Inc 39. The Depository Trust Company 40. Massachusetts Mutual Life Insurance 41. ING Groep NV 42. Brandes Investment Partners LP 43. Unicredito Italiano SPA 44. Deposit Insurance Corporation of Japan 45. Vereniging Aegon 46. BNP Paribas 47. Affiliated Managers Group Inc 48. Resona Holdings Inc 49. Capital Group International Inc 50. China Petrochemical Group Company
Ya sabéis a quién tenéis que apuntar con el dedito cuando busquéis a los culpables de la crisis.
Está claro que este tío nació en el país adecuado. El país del mamoneo y de la picaresca. Tras esto deberían darle el premio Nobel, o por lo menos, el Príncipe de Asturias. Yo quiero un autógrafo suyo.